Educación y Mundo

Escrito por: Erno

Durante años de educación humana, los seres humanos de casi todas las culturas se dieron cuenta que la actividad más preciada de toda la educación, o transferencia de sabiduría y conocimiento, a una consciencia nueva y más joven, era demasiado preciada como para dejarla a personas con sólo apenas alguna consideración mundana de la vida. De ese modo se encomendaba usualmente a personas que, incluso si no era siempre genuina, al menos en nombre, tenían consideraciones mayores, o más divinas, en mente. Debido a ellos resultó evidente que las cosas prácticas eran importantes y necesarias para sobrevivir pero que no eran, por ningún medio, la esencia de la vida (y un mero sentido práctico es un motivador deficiente para todos pero quizás las mentes más pequeñas). Y de ese modo era inconcebible para ellos que la educación se basaría solamente en estas dimensiones vacías, o que nuestra construcción y métodos de la sociedad se basarían única o mayormente en los mismos para la mayoría de las cosas importantes (por ejemplo, incluso reparando nuestras mentes o “espíritus”, si usted lo cree).

Aun naturalmente, hubo un problema con estos tipos de sistemas educativos. Y fue que, incluso si ellos no han pensado o no han sido sencillos lo suficiente para presentarlo como tal por ellos mismo, ninguno de los impartidores de la verdad o sabiduría o conocimiento poseía la Verdad Absoluta. Incluso muchos de ellos manejaban y configuraban sistemas como si la poseían. Al hacer esto, limitaban la evolución de sus propios sistemas (quizás hasta que explotaran) y obstaculizaban el seguimiento de la verdad, y libertad, de aquellos dentro de los mismos. Y de ese modo no es sorprendente que en un punto, particularmente con la llegada de la ciencia y su poder práctico muy evidente (que además podría liberarnos de algunas de las tareas más mundanas para que podamos volvernos incluso más egoístas si lo elegimos así), así como con la llegada de algunos de los principios seculares con una base débil de una organización social, que la sociedad decidió rechazar consideraciones mayores en su totalidad para que les parezca absurdos o no compatibles con un mundo moderno (para el que ellos tenían razón muy a menudo, ya que los sistemas del pasado no evolucionaron o tomaron en cuenta cambios lo suficientemente rápido, sin perder su esencia, para mantener relevantes sus mensajes y sistemas). Y de ese modo nació el paradigma moderno en el que estamos. Incluso ahora que estamos aquí, aquellos que somos honestos acerca de nuestra búsqueda de realización, felicidad y verdad, nos hemos dado cuenta que todavía este paradigma no es completamente satisfactorio.

En nuestro deseo de liberarnos de quienes nos oprimieron con su arrogancia y su postura de ser los únicos guardianes de la verdad absoluta, intentamos obtener refugio en la única cosa que pensamos que nos daría alguna objetividad: ciencia (y quizás también las pseudociencias por la falta de algo mejor). Pero luego nos dimos cuenta que la ciencia resultó ser también un seguimiento vacío y que no podía responder, o incluso comenzar a responder, algunas de las preguntas más importantes que todavía ocupan la mayoría de nuestra existencia. Tal como sucede en cada era, incluso todas esas cosas que no son adecuadas a la mira de este paradigma angosto, son forzadas para que puedan adaptarse. Por ejemplo, problemas de carácter. Intentamos explicar con pseudociencias estériles, o con sólo una mira, todos nuestros comportamientos, necesidades y deseos (sin darnos cuenta también el aspecto muy importante que nuestras miras son autoproféticas). Pero incluso no nos cuestionamos sobre nuestros estados de ser — nos hemos vuelto sumisos, no nos atrevemos a plantearnos las preguntas filosóficas más fundamentales, o incluso debatir acerca de ellas, porque se nos enseñó en cada año de nuestra juventud y mediante una sociedad que nos rodea que aquellas cosas “mitológicas” son mejores si se mantienen en privado, eso no es serio, o “realidad” (como si supiéramos, o alguien supiera, o “ellos” supiera lo que es la “realidad”—qué arrogancia la de aquellos que piensan de una manera tan especial cuando para otros resulta evidente que en realidad no tienen ni idea!). Y esas preguntas difíciles se resuelven mejor olvidando, mediante respuestas mediocres o, si todo lo demás falla, mediante una pastilla que no te hará pensar mucho. Porque como lo ves, no queremos que pienses, o también puedes expresar que estamos vacíos y que toda la estructura de la sociedad que hemos construido y trabajado día y noche para perdurar, en realidad no tiene vestimentas, o realmente, un propósito profundo de ser.

Entonces ¿por qué preguntas si el problema es tan evidente, nadie se atrevió a dar un paso adelante para proponer una solución que puede trabajarse? La respuesta tiene al menos dos partes. En primer lugar, las personas se han vuelto demasiado cerradas mentalmente y usan un único criterio de validez de la verdad, que ellas que implementan con fuerza incluso si es necesario siempre que alguien cuestione su validez (que es además peligroso, porque este criterio también controla la mayoría de las instituciones formales y las mentes que rigen el mundo material—casi exclusivamente). Pero el segundo problema es que el campo de las personas que todavía miran una imagen más grande se ha vuelto o bien inseguro o bien se han visto corruptas, vencidas por el comercialismo y ciencia, son sectarios de mente estrecha o simplemente sufren de todavía adherirse a filosofías menores (a veces por ningún mejor motivo que un accidente geográfico) en un mundo en el que sólo el mejor será verdaderamente eficiente para realizar un cambio.

Puesto que el pensamiento y nivel de consciencia que se consigue ahora por el “intelectualismo” y la ciencia es tan tal que ninguna estructura o argumento de mente sencilla pasará la prueba. Y la mayoría de los guardas de lo que es mejor para la humanidad quedan cortos al ser humildes para abandonar su sectarismo y arrogancia y aceptar la Verdad Absoluta desde donde sea que venga, hacerla parte de ellos y ayudar al mundo a cambiar realmente en este sentido. Se han preocupado demasiado al “defender” sus construcciones vacías y códigos vacíos, soñando con el pasado cuando sus “templos” o cualquier estructura estaban llenos de espíritu y energía, sin darse cuenta que estos lugares todavía existen sólo que no los controlan y que la Verdad Absoluta ha evolucionado y se han dado cuenta que para continuar deben poder interactuar con el presente sin naturalmente, por un momento, perder lo que es mejor acerca del pasado (porque implica aproximaciones de verdades eternas que el mundo, incluso a veces sin saberlo, está anhelando). Y así, este espacio de la educación del carácter, o este especio vacío y amplio que se dejó en el nombre de la “libertad de religión”, ha llegado a significar una falta completa de dirección y carácter, a la medida en la que parece que estamos en un camino de matarnos de manera lenta pero segura. Y aquellos que piensan que los más inteligentes pueden comprar o existir en islas temporales de ilusión en las que creen que no les llegarán todos los males del mundo, o a sus hijos, a los hijos de sus hijos, sin darse cuenta de cuan estrecha son. Y, lo que es peor, al buscar hacer perdurar estas pequeñas islas de ilusión, continúan hiriendo y matando lo que es mejor y lo que podría sostenerlos no para 10, 20 o incluso 100 años. La eternidad sucederá lo queramos o no. Si nos atrevemos a pensar en ella o no. Si nos atrevemos a dejar la arrogancia como persona, como grupo, como especie, como personas desde un momento o lo que sea. Estas fuerzas son mucho más fuertes que nosotros, tanto de manera individual como incluso de manera colectiva (¿En serio crees que el planeta Tierra es el centro del universo, y que somos la especie más consciente y evolucionada?¿Qué tipo de universo sería? Una especie colectivamente egoísta y poco interesante que consume su propio hogar a pedazos—seguramente el universo tiene civilizaciones mucho más sabias y más avanzadas que nos destrozará a pedazos si continuamos en este camino en el momento que entremos en contacto con ellas). Pero no podemos incluso comenzar a pensar de esta manera porque todos estamos corriendo hacia la entrada del mundo de la ilusión que hemos estado creando incluso si, si sólo en un asunto de poco tiempo, se destruye desde sus bases en frente de tus ojos.

Entonces, ¿cuál es la solución para esto? La solución es regresar a atreverse a hablar y debatir acerca de las preguntas más importantes. Para cerrar el espacio de educación y hablar acerca del carácter y darse cuenta que, si somos sinceros y honestos—y lo suficientemente humildes—para buscar la Verdad Absoluta, o para lo que es mejor de lo que podría unirnos, que sólo podamos conseguir lo con el tiempo antes de que sea demasiado tarde para todos. Comenzar a poner los sistemas en lugares que arraigarán con fuerza extrema lo que sabemos ahora, o debemos saber, es un cáncer para todos nosotros y para la propia vida: nuestro egoísmo colectivo tal como se indicó, o al menos todo demasiado tolerado, a partir de todo en nuestro sistema actual (escuelas, universidades, medios de comunicación, publicidad, incluso arte) y comenzar a poner algo distinto a nosotros mismos en el centro.
Y es necesario que comencemos a hablar acerca de lo que será y naturalmente lo que no puede ser sectario porque nadie en la Tierra, y quizás acertadamente, aceptará la superioridad de cualquier otro (aunque naturalmente la diversidad—cuando no se hieren a otros—pueden y serán valorados, apreciados y respetados… aun más entonces en un mundo que se vuelve menos superficial y capaz de apreciar y proteger las cosas mejores). Debido a ellos, y acertadamente, no tendrá sentido que la Verdad Absoluta, o el Centro Absoluto de todo sea sectario o tenga favoritismos. La Verdad Absoluta no es nada más que la propia vida, y el mayor respeto para la misma, y el AMOR. Es la única salida.

Y así nuestra meta debe ser dirigir todo nuestro planeta ahí mismo. Y rápido. Los esfuerzos como OIDA Terapia, son exactamente lo que el mundo necesita ahora. Los intentos valientes por algunos de las filosofías más profundas, menos sectarias y que se aferra al amor de una manera más universal (una buena medida del valor de una filosofía de amor es qué tan grande y profundo se dibujo el círculo o esfera del amor: ¿incluso sólo un grupo o todos? ¿sólo una especie o todas? ¿sólo una vez o todas? e incluso, ¡¿sólo un universo, un planeta o todos?!) son sólo lo que el mundo necesita. Aun más entonces cuando no se llamen la Verdad Absoluta sino sólo quizás la mejor aproximación de la misma que conocen (mediante una tradición honesta debate, de un debate alto, incluso en estos asuntos siempre también una buena señal que la gente ha sido seria y honesta por mucho tiempo acerca de su compromiso de seguir la verdad en lugar de consideraciones menores—como defender sólo un status quo presente o fama, posición o privilegio incluso a expensas de presionar o intentar presionar hasta que sean derrotados o aplastados por fuerzas mayores en su mentalidad estrecha).

Todo lo que se necesita, realmente, es un deseo honesto y valiente de dejarse llevar y aproximarse a la Verdad. ¿Y qué clase de terapista serás si no tienes lo necesario para superar el reto? Dales una oportunidad a este método o a algunas de sus semillas. Y el mundo (y tú como parte de él), créeme en esto, será mejor debido a esto. Garantizado.

Compartir